La irrupción de las tecnologías de la información y de las
comunicaciones, que --en los tiempos que corren-- son conocidas como TICs, ha
provocado cambios drásticos en lapsos muy breves, de tal suerte que son muchos
quienes se plantean que vivimos una nueva época social.
Hace 20 años, en su libro El mundo digital (por ahora mi libro de cabecera), Nicolás
Negroponte anticipaba que para esta época la revolución digital regularía la
política, la economía y la sociedad del siglo 21.
Cambiará, decía, nuestra forma de aprender, de trabajar, de divertirnos,
de relacionarnos. En suma, de vivir.
Pues bueno, el futuro ya está aquí.
Y en ese mar digital nace, crece y se educa una raza aparte: la GNet.
Se trata de una generación influida por la presencia cada vez mayor de
las TICs, cuyos Dioses son la
computadora, internet, las redes sociales, los videojuegos y una serie de
artilugios tecnológicos que son llamados gadgets.
Se trata de niños y jóvenes a quienes el pedagogo cubano Ramón Ferreiro,
director fundador del Proyecto Argos para el Desarrollo de la
Inteligencia, la Creatividad y el Talento en Cuba, considera altamente tecnofílicos.
“Sienten”, escribe Ferreiro, “una atracción, a veces sin medida, por
conocer, emplear y poseer las nuevas tecnologías. Perciben que con ellas pueden
satisfacer sus necesidades de entretenimiento, diversión, comunicación,
información y aprendizaje”.
Los GNet, sostiene el también experto en educación a distancia, han
pasado de simples espectadores a usuarios con grandes posibilidades de
participar, jugar, entretenerse, buscar, hacer, resolver, establecer relaciones
y llevar a cabo proyectos conjuntos por encima de la distancia y el tiempo.
A este grupo poblacional pertenecerían los nacidos en los primeros años
de la década de los 90 del siglo 20.
También es llamada Generación N – con “N” de net, en alusión a la
presencia e influencia de la computadora e internet--,
la Generación DIG (gratificación digital inmediata) y, por supuesto,
hay quienes hablan de la Generación Milenio, Nintendo (por el videojuego) y
hasta Generación TIC, por la repercusión de las tecnologías en su proceso de
crecimiento y formación.
Entre las peculiaridades que Ferreiro atribuye a esta tribu, es que “en
una probable relación de causa-efecto, se muestra abierta al cambio, también a
nuevos comportamientos y relaciones sociales, a modos de percibir la vida desde
otra perspectiva con o sin nuevos prejuicios morales”.
En suma, considera que dada la naturaleza integrativa, visual, auditiva
y kinestética de las TICs y de sus múltiples aplicaciones, estos niños/jóvenes
son predominantemente activos, visuales, propensos al intercambio y
emprendedores mediante su empleo.
De acuerdo con el canadiense Don Tapscott, consultor y
conferencista en las áreas de estrategia de negocios y transformación organizacional
con varios libros sobre la aplicación de la tecnología en los negocios, la
tendencia digital ha llevado al mundo de la mano de la tecnología, y los que
fueron niños hace 30 años, hoy es la generación mandante en el orbe.
“La gente joven es el grupo demográfico de entre 13 y 30 años, que hasta
a finales de los 70´s, se les veía como una generación mimada, que se roban la
música, con enfoque a los videojuegos, ha logrado que el Internet se convierta
en la herramienta dominante en nuestros días”, afirmaba en 2008.
En México, la Generación Net es un hipotético gran bono demográfico. O
debería de serlo. En comparación con países como Japón, Europa y Canadá, México
cuenta con una enorme cantidad de gente joven, pero con escasa conectividad a
internet.
La falta de acceso a las TIC y a la conectividad, opinaba Tapsscot hace
siete años en entrevista con Salvador Guerrero, de TECH:
Consumer, es un factor en que México tendría que trabajar duramente para
lograr una mayor integración al mundo globalizado.
El reto sigue en pie.
No hablemos ahora de brecha digital; centrémonos en ese grupo
poblacional que por obra del determinismo económico tendría nuestro presente y
nuestro futuro en sus manos.
Sí, México tiene hoy más jóvenes que nunca: 34 millones de personas de
entre 12 y 29 años. Pero habrá que hacernos cargo de que el 55 por ciento de
esos mismos jóvenes vive en condiciones de pobreza y 50 por ciento no estudia.
A ellos, hay que sumar a otra Generación N mucho menos esperanzadora: la
de los Nini. En ese rubro está la cuarta parte del total de jóvenes que viven
en el país y que, según el Consejo Nacional de Población citado por noticiasnet.mx suman 34.7 millones.
Se trata, sí, de jóvenes de entre 14 y 24 años de edad que no estudian
ni trabajan. Otra Generación N, que no es la misma, pero es igual.
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