Hoy voy a trepar por el árbol digital

De mis padres campesinos heredé, entre muchos otros rasgos, el de la simplicidad. 
Nuestro mundo lo aprendimos --y aprehendimos-- muy simplemente: viviéndolo.

Mi meta es aprender a vivir como un Ser Digital. Asumo, sencillamente, que no puedo aprehender un mundo que no he vivido.

Después de varias noches sin dormir, sin desentrañar cómo definir al ser digital y cómo se hace a ese Nuevo Ser, recordé cuando aprendí que trepar a un palo fierro (árbol de tronco duro y cargadito de espinas) sin caer o espinarme. 

Cumplir mi meta me exige trepar al árbol digital. También es duro y espinoso.
Parto de que en el mundo hay  una gran cuota de población a la que yo llamaré INTERdesFAZada. En esa cuota voy yo. Eso sólo significa que hay otra porción de personas que conoce y maneja la tecnología moderna, pero además la usa y la aprovecha. La vive.

Y es a partir de la tecnología de donde arranco esta escalada. Se puede ser analógico o digital, según el tipo de tecnología que se use para almacenar o transmitir la información –cualquiera que ésta sea— y el conocimiento.

Hace menos de 50 años el mundo era puramente analógico. La información y el conocimiento eran (y lo son ahora) transmitidos mediante tecnologías que funcionan gracias a un sistema en el cual la señal se representa mediante variables continuas. Como tampoco sé Física, ojalá baste con entender que estamos hablando de circuitos eléctricos que viajan en ondas.

Si hablo, emito ondas sonoras que se propagan y así me pueden escuchar. Pero si la voz es captada por un micrófono, que a su vez la dirige hacia una grabadora, un amplificador o transmisor (en forma de onda eléctrica) y luego se almacena, podemos reproducirla --en la grabadora, el tocadiscos, el minicomponente, la videocasetera, el CD, el DVD, la computadora, el Ipod y así--. Aquí ya estamos hablando de ondas eléctricas y electromagnéticas.

En el mundo analógico, la onda (con una frecuencia y una potencia) que genera un sonido o una imagen, se registra, transmite y almacena en su forma original, es decir, como una onda.

Durante décadas, en el siglo 20, la sociedad empleó diversas tecnologías analógicas como la televisión, la radio, el cine, los audiocasetes, las videocasetes y servicios telefónicos. Pero todo cambió con la aparición de la tecnología digital: la tecnología de cómputo y las telecomunicaciones.

Las tecnologías digitales nacieron en 1946 con la primera computadora electrónica, llamada ENIAC (Electronic Numeric Integrator and Calculator) y son la base de Internet, la telefonía celular, las computadoras portátiles y de escritorio, los CD de audio y los DVD, y un montón de aparatos innombrables que no serían posibles si todo se grabara y transmitiera como ondas.

En las tecnologías digitales, una onda analógica se convierte en una serie de números o dígitos. La mayoría de las señales digitales utilizan códigos binarios  o de dos estados.
Está bien, está bien, prometí ser simple.

Todo lo anterior se reduce a que, mientras en las tecnologías analógicas las ondas se almacenan como ondas con una frecuencia y una potencia que podremos reproducir igual, en las tecnologías digitales podemos escuchar a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México o a Juan Gabriel, lo mismo que ver La Rosa de Guadalupe o House of Cards con una gran calidad de imagen y sonido que han sido almacenados como un conjunto de numeritos –todos los que resulten de combinar el 1 y el 0.
Llegados bajo el árbol digital, ahora hay que trepar.

Ser digital ya dijimos, está asociado a la tecnología, ésa que según afirma Nicolás Negroponte en su libro El mundo digital  “nos permite, además, transformar el mundo, nuestras sociedades e incluso a nosotros mismos”.

A partir de los ordenadores e internet, en medio de los cuales hay un montón de cosas más, escribió Negroponte hace 20 años, “hemos provocado grandes cambios en el mundo que nos rodea y también en nuestras sociedades”. 

Y es justo en el ámbito de lo social donde me topo con que ser digital es muy distinto a Ser Digital. Un ordenador puede y es digital: funciona por obra y gracia del código binario (sí, esa combinación de dos dígitos a partir del 1 y el 0). Pero tú y yo, ellos, funcionamos de otra manera. No podemos, sencillamente, conectarnos al enchufe ni a internet.

Bueno, a internet sí podemos conectarnos. Y ahí está el chiste.

“La informática ya no se ocupa de los ordenadores, sino de la vida misma”, sentenció Negroponte en 2009. “Nos relacionaremos en comunidades digitales en las que el espacio físico será irrelevante y el tiempo jugará un papel diferente. Tal vez dentro de veinte años (…)”.

El señor Negroponte, un ingeniero informático estadounidense, pionero en el desarrollo de los modernos sistemas informáticos, ha desarrollado gran parte de su carrera profesional en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), y es considerado uno de los "padres" de la tecnología digital. O sea, parece que no es un don nadie.

Ser digital es poder crecer, dice una de sus sentencias, la que más me gusta.

Ser Digital será, entonces, comer, dormir y soñar en código binario. Llegar a la copa del árbol será posible, sencillamente, sólo si conozco, entiendo, uso, gozo, pero, sobre todo, si aprovecho la tecnología digital para mejorar mi vida y la de los demás. Entonces, con un poco de suerte, habré trepado un centímetro más.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario